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Opciones a la hora de contratar




20 de junio de 2017

Por Celia Galán, de Activa Consultores (Asesor fiscal Sevilla)


Tú empresa va creciendo y necesitas que te echen una mano, pero ¿qué tipos de contrato hay? ¿Cuál beneficia más a un autónomo? En España hay muchas modalidades de contratos de trabajo y, eso a veces, dificulta bastante la elección. Vamos a hacer resumen de todas las alternativas para que tengas más claro por dónde empezar.

Contrato mercantil vs. Contrato laboral: muchas veces, en lugar de contratar a un trabajador, resulta más beneficioso recurrir a otro autónomo o empresario que simplemente colabore contigo en un determinado proyecto. La ventaja de esto es que no tendrás que hacer frente al gasto fijo de IRPF y Seguridad Social que supone un empleado.

Si esta vía se ajusta a lo que estás buscando, entonces debes optar por hacer un contrato mercantil. La diferencia con el laboral, es que las dos partes están en igualdad de condiciones. Es decir, que no serás jefe del empresario al que contrates, sino un cliente.

Los contratos laborales: hay muchos tipos de contratos de trabajo, pero vamos a simplificarlos en 4 modelos: indefinido, temporal, en prácticas y de formación. Todos los demás forman parte de estas categorías.

Contratos indefinidos: son contratos laborales sin límite de tiempo, que pueden hacerse a jornada completa o parcial. Es una buena opción si quieres ofrecer estabilidad y compromiso a tus trabajadores. Además, se trata de un modelo que cuenta con muchos incentivos fiscales, ya que promueve la empleabilidad a largo plazo. Uno de los tipos de contrato indefinido que te pueden interesar es el de apoyo a emprendedores, concebido especialmente para autónomos y pymes de menos de 50 trabajadores. Esta modalidad contempla bonificaciones en la cuota de la Seguridad Social e incentivos fiscales, que son acumulables.

Contratos temporales: ésta es la mejor alternativa en el caso de que solo necesites a un trabajador para cubrir un pico de trabajo o hacer una sustitución. También puedes recurrir a un contrato temporal si vas a contar por primera vez con un empleado y no estás seguro de poder rentabilizar ese gasto. Los más utilizados son, Contrato de trabajo por obra o servicio determinado; Contrato eventual por circunstancias de la producción; Contrato de interinidad.

Contratos para la formación y aprendizaje: Esta modalidad de contrato está dirigida a los jóvenes de menos de 25 años (30 mientras el paro supere el 15%) con el objetivo de fomentar la inserción laboral. La principal ventaja es que, si eliges esta vía, contarás con una bonificación completa de la cuota a la Seguridad Social, tanto de tu empresa como del trabajador. Además, si luego haces indefinido a ese empleado tendrás una deducción de las cuotas de 1500 euros anuales (1800 si se trata de una mujer) durante 3 años.

Contratos en prácticas: es también un contrato dirigido a jóvenes, pero en este caso que hayan finalizado sus estudios hace menos de 4 años. La duración mínima es de 6 meses y la puedes ampliar hasta los 2 años. Esta alternativa cuenta con bonificaciones e incentivos fiscales ventajosos, pero eso sí, contratarás a trabajadores sin experiencia o con muy poca. Es decir, que solo es una opción si estás dispuesto a enseñarles tu trabajo.

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